sábado, 18 de abril de 2015

Raíz de menos uno: SANGRE PARA DERRAMAR




La mañana andaba fría. La humedad calaba hasta el alma. Miles de miles de sombras se confundían con la penumbra del gélido amanecer en el lado de las huestes del Señor Imaginario. Al este, a contraluz, la figura del castillo del Campo Real, se erguía impávida, como si la sólida consistencia de sus teoremas lo hiciera inmune a cualquier ataque.
Una señal bastó para que las hordas complejas se empezaran a movilizar, disponiendo las demostraciones de Cauchy-Goursat y las integrales de Stieljes-Riemann en posición de asalto.
La batalla fue breve! En pocos minutos quedó todo arrasado. Los desarrollos de Laurent, fueron devastadores frente a las tímidas defensas incongruentes de los naturales y los enteros. Los racionales en cuanto empezó el ruido huyeron en desbandada, aunque de nada les sirvió: los mortíferos residuos dieron buena cuenta de todos ellos.
Fue así como todo cayó en el cenagoso dominio del Señor Conexo, Amo de los Abiertos de Hadamard y de las lejanas tierras de los Caminos Cerrados de Jordan, que reina omnímodo desde los tiempos de Gauss, y cuyo poder ha de perdurar más allá de toda luz y de toda esperanza.

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